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En la entrada de una incomparable región
cordillerana, se esconde la belleza y calidez de la ciudad de Esquel. Arboles milenarios, ríos
bravíos
y cientos de espejos de agua protegidos por enigmáticos
bosques, dibujan una zona donde la sorpresa, la
fantasía, la adrenalina y el vértigo están a la
orden del día. Durante todo el año, todo es
posible.
Esquel nos abre las puertas a una experiencia
incomparable en donde hasta el más escéptico a la
naturaleza encontrará una extraña conexión que sólo
se explica viviéndola.
Trekking, rafting, cabalgatas,
esquí, caza, pesca, montañismo, mountain-bike, 4x4
y todas las actividades que se puedan imaginar,
rodeados siempre por paisajes de inusitada belleza,
es sólo parte de un abanico interminable de
opciones que nos brinda la región.
La ciudad está enclavada entre ríos y cerros y, además de su belleza
natural incomparable, posee
una importante estructura de servicios de hotelería,
gastronomía, casino, discotecas, esparcimientos y
transportes. Esquel brinda al visitante todo el
esplendor de la denominada Comarca
de los Alerces.
Los artículos regionales
constituyen toda una tentación para el turista, que
podrá disfrutar desde exquisitos dulces artesanales
hasta una variada gama de productos textiles
elaborados por los descendientes de los aborígenes.
Parece mucho, pero hay más. Lo
único que hace falta para sorprenderse es la decisión
de animarse. Animarse a descubrir lo indescriptible
y de vivir lo que siempre soñamos.
Paseos por la Ciudad
El
Museo de los Indígenas y
de Ciencias Naturales del Oeste, fue creado
en 1878 y tiene como principal objetivo la
conservación de piezas de carácter arqueológico
de culturas pre y post hispánicas de la zona. En el
lugar, se exhiben diversos elementos aborígenes que
se observan junto a la tejeduría indígena actual.
Quizás uno de los principales atractivos sean la
variada gama de instrumentos musicales
pertenecientes a la cultura mapuche.
Cobran un
singular importancia más de cincuenta especies de
aves embalsamadas de la fauna regional, restos fósiles,
maderas petrificadas, caracoles y restos de
vegetales que superarían los 15 millones de años.
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