Araucanización
de los Tehuelche de la Pampa
Cuando
Magallanes desembarcó en las costas de la actual
Chubut le llamó poderosamente la atención la
altura y el tamaño de los pies de los aborígenes
de esa zona. Por eso los llamó patagones y originó
la leyenda que hablaba de una raza de gigantes en la
Patagonia. Estos indígenas eran en realidad los
tehuelches, que se dividían en dos grupos: los
aonikenk (Tehuelches del Sur) y los günun a küna
(Tehuelches del Norte)
Los
patagones eran nómades y se trasladaban de un lugar
a otro cuando la caza y la leña –con la que
encendían el fuego– se acababan. Debido a sus
constantes viajes sus viviendas eran muy simples,
tiendas desmontables construidas con palos y cueros.
Las tareas estaban claramente distribuidas: los
hombres se dedicaban a la caza y a la fabricación
de armas, mientras que las mujeres eran las
encargadas de cocinar y de curtir las pieles con las
que se hacía la ropa.
Vivían
en tolderías bajo el mando de un cacique y se
alimentaban con la caza de los animales de la zona (ñandú,
zorro y guanaco, fundamentalmente). No eran muy
numerosos, pero su influencia abarcaba grandes
superficies. Tehuelches eran los pampas (como
los querandíes), los patagones, los talhuet,
los chonik, los onas de Tierra del
Fuego y los pehuenches de Neuquén. La lenta
inmigración de los pueblos araucanos provenientes
de Chile acabó por absorberlos bajo esta nueva
cultura, que no se diferenciaba demasiado de la
propia. Los araucanos, a su vez, se dividían
en tres grupos principales: picunches, mapuches
y huiliches.
El
proceso de araucanización del tehuelche se fue
produciendo ante el contacto de esta sociedad con
los pehuenches araucanizados (cordilleranos)
y con araucanos de Chile, y culminó en el
siglo XIX, cuando importantes grupos de estos últimos
se establecieron en las pampas.
Las
guerras de independencia libradas por los criollos
de Chile envolvieron a los araucanos y obligaron a
muchos de ellos a cruzar la cordillera.
Así
fue como llegaron los ranqueles, los gününa këna,
y tras de éstos otros grupos de araucanos chilenos
y de cordilleranos (junto con alguno de los últimos
vino el famoso cacique Calfucurá). Se situaron
principalmente en Sierra de la Ventana y Guamini,
Esta
penetración araucana de las primeras décadas del
siglo XIX, también se hizo sentir en el sur de
Neuquen donde los grupos que ingresaban presionaban
sobre los tehuelche septentrionales y meridionales.
Hacia
1878, año en que se iniciaría el proceso de
desarticulación de los pueblos de pampa y
Patagonia, el panorama era el siguiente:
En
el Norte de la región pampeana dominaban los
Ranqueles (resultados de la araucanización de un
sector de los tehuelche septentrionales). Su
influencia se hacía sentir en el Sur de las
actuales provincias de Mendoza, Córdoba, San Luis y
La Pampa.
Al
Sur dominaban los Curá, cordilleranos de caracteres
físicos y culturales araucanos que dominaban en el
Sureste de La Pampa y el Oeste de la provincia de
Buenos Aires. Completaban el panorama algunos grupos
menores como el Pincen (araucano presumiblemente de
origen chileno), el Coliqueo (desprendido de los
boroganos destruidos por Calfucura) y los grupos de
Catriel y Cachul. Éstos estaban emparentados con
los gününa këna, cuyos rasgos físicos y
culturales araucanos ya se habían impuesto por
sobre los tehuelches en esta época.
Así
que bien, en esta sociedades indígenas, mientras
sus características físicas y vida espiritual
mostraban el predominio de los aportes araucanos,
sus formas de organización económica y social
manifestaban una mayor complejidad respecto a las
que habían caracterizado a los cazadores –la caza
fue abandonada por estas sociedades- como
consecuencia de las transformaciones operadas por la
adopción de formas propias de los araucanos y en
parte, por la particular forma de relación que se
fue estructurando con la sociedad no-aborigen.
Los
territorios situados entre los ríos Colorado y
Negro eran en ese tiempo área de frontera entre los
pueblos en que predominaban los caracteres araucanos
y aquellos entre los
cuales
todavía se imponían los caracteres tehuelches,
siendo escenarios de una compleja interacción entre
araucanos chilenos, cordilleranos o pehuenches
fuertemente araucanizados, tehuelche septentrionales
y meridionales.
Los
gününa këna, únicos sobrevivientes del conjunto
de tehuelches septentrionales, ya muy disminuidos y
mostrando los efectos de su interacción con
araucanos y no-indígenas, habían retrocedido desde
la provincia de Buenos Aires hasta el río Negro,
desde donde se desplazaban hacia el sur de Neuquen y
hacia Chubut, zonas en las que se confundían con
los tehuelches meridionales –quienes se
desplazaban a través de toda la Patagonia.
Por
su parte, los cazadores de Tierra del Fuego, dada su
lejanía geográfica de la influencia araucana y sus
escasos contactos con navegantes no-aborígenes, se
fueron diferenciando cada vez mas de sus parientes
del continente.
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