Santa Cruz

Cueva de las Manos

La cueva de las manos se encuentra ubicada en un paraje que recibe la designación de "Estancia Alto Río Pinturas" dentro del profundo cañadón que constituye su cauce. Debe destacarse que en el área existe gran cantidad de pequeños abrigos con pinturas, casi exclusivamente con negativos de manos.
El arte rupestre estudiado en el Río Pinturas se localiza en tres tipos de abrigos naturales: cuevas, aleros y paredones.
El yacimiento denominado Cueva de las Manos esta constituido por la cueva propiamente dicha, por los paredones laterales de la entrada y por dos extensos aleros, todos ellos con superficies más o menos lisas que han sido utilizadas para la ejecución de las pinturas. Los espacios pintados abarcan, aproximadamente, 60 metros, distribuidos en unos 200 metros de frente. La Cueva de las Manos tiene una profundidad de 20 metros, con una entrada de alrededor de 15 metros de alto y ancho.
En general, las pinturas están distribuidas en el espacio comprendido entre el nivel del piso y los tres metros de altura, pero en la cueva se han aprovechado también algunas zonas bajas del techo, en especial hacia el fondo donde su altura es relativamente escasa.
La Cueva de las Manos se halla en el faldeo del cañadón a 88 metros sobre el nivel del Río Pinturas. Fue declarada Monumento Histórico Nacional por su magnificencia artística y por ser uno de los más importantes testimonios de los cazadores prehistóricos que habitaron desde hace más de diez mil años las estepas patagónicas pobladas por grandes manadas de guanacos.
Los cazadores de guanacos llegaron al área hace por lo menos 9300 años. Ejecutaron excelentes escenas de caza donde intervienen guanacos y figuras humanas diseñados en forma natural y con gran dinamismo. Estas expresiones han sido agrupadas en un estilo al cual se le asocia una industria lítica que revela que se trataba de cazadores a distancia. El principal producto de su caza, el guanaco, constituyó el sustento principal de estos grupos, proveyéndolos de carne, piel, huesos y tendones. Sobresalen las escenas de alto valor anecdótico donde los animales se representan perseguidos, rodeados, atrapados y muertos por los cazadores con ayuda de sus armas arrojadizas (bolas). Existen escenas de persecución aislada de la presa por un cazador y cercos conformados por 10 o 12 personajes que atacan a un conjunto de 20 guanacos. Las manos en negativo comienzan a ser una constante como expresión artística en Cueva de las Manos desde estos primeros momentos.
Poco antes del 7000 antes del presente, el dinamismo de las escenas colectivas de caza comenzó a ser reemplazado por conjuntos aislados de figuras de guanacos en actitud estática y de vientre abultado, perdiéndose el vinculo tan estrecho que existía anteriormente entre el hombre y la presa. Las grandes concentraciones de manos siguen siendo una constante.

La técnica del negativo utilizada para la representación de manos, se extiende al plasmar la pata del ñandú.